Tres segundos

Por Adolfo Ramírez Corona

Tres segundos dura el presente, dicen los científicos. Nuestro cerebro considera el instante presente desde hace un segundo, el segundo actual, el segundo que viene.

Lo demás, es pasado o futuro.

En el fondo, cualquier cosa fuera de esos tres segundos, no existe. Fue o será, pero no es.

Pasado eterno, futuro infinito

Especulo que debe ser un fenómeno similar en mamíferos superiores. Los perros, por ejemplo, siempre los veo viviendo en el presente. Eso no quiere decir que no tengan memoria o que no anticipen eventos previsibles, pero definitivamente, el pasado, largo, pesado, casi eterno, y el futuro, infinito, rebasado de posibles, son muy humanos.

Al escribir esto, por ejemplo, percibo como presente la frase actual. El párrafo o frase anterior están en el pasado. La frase siguiente que todavía no escribo o defino, es el futuro.

(Puede que no sean tres segundos exactos pero de algún modo el momento presente tiene una cierta duración con base en lo que nuestra atención y cerebro pueden sostener.)

Esos tres segundos me hacen pensar en dos cosas. La resiliencia y la meditación. Es decir, bajo la perspectiva de los tres segundos, ¿qué es la resiliencia?, ¿cómo funciona la meditación?

La resiliencia

En este sentido, la resiliencia es nuestra capacidad de regresar la atención de nuestra mente a esos tres segundos. Como sabemos, muchas cosas nos pueden hacer que alejemos nuestra atención de esos tres segundos.

La resiliencia entonces, es esa capacidad de dejar el pasado en el pasado, el futuro en el futuro, y regresar a este presente de tres segundos.

La meditación

La otra cosa en la que me hace pensar es la meditación.

Bajo la idea de que el presente dura tres segundos, la meditación entonces, es el ejercicio, práctica, disciplina de vivir en esos tres segundos.

Llevar la atención a la respiración, por ejemplo, es llevar la atención a un marcador natural, biológico, de un tiempo que dura tres segundos: entre la inhalación que se va, el aire que se sostiene, la exhalación que viene. Tres segundos.

(¿Es la respiración el marcador biológico de esos tres segundos o son tres segundos porque es lo que dura el acto de respirar?)

Sati

La palabra original para designar meditación en pali es sati, que ha derivado en occidente al complejo y elaborado concepto de mindfullness.

Sin embargo, sati literalmente significa recordar. Pero no en el sentido de hacer memoria algo del pasado sino en el sentido de hacer presente o consciente algo.

Decimos “recuerda llevarte las llaves” o “recuerda llevar paraguas”, y no esperamos que la persona se enfrasque en recuerdos de sus llaves o paraguas, sino que lleve su atención a las llaves, sea consciente del paraguas.

Anapanasati, por ejemplo, suele traducirse como “meditación de seguimiento de la respiración” o “atención a la respiración”. La traducción literal, en cambio, nos diría “recuerda respirar” o “recuerda tu respiración”.

Corazón

En español, usamos la palabra recordar, que originalmente en latín decía “volver a llevar al corazón” o “regresar al corazón”. Decirle a mi hija que la recuerdo es decirle que la traigo de vuelta al corazón.

Hay que recordar que antes se creía que la mente estaba en el corazón.

Despertar

Y hay un sentido del verbo, casi en desuso, donde recordar es “salir del sueño” o “dejar de dormir”. Por lo que recordar es despertar.

Y lo curioso es que la meditación budista tiene por objetivo eso, despertar. La palabra buda, con la que se designaba a Sidarta Gautama después de la iluminación, significa “despierto”; Buda es “el despierto”.

Tres segundos.


Adolfo Ramírez Corona (adolforismos.com)